Cinco razones que explican por qué practicar deporte no es tan bueno como crees
Realizar algún tipo de actividad física forma parte de unos hábitos de vida saludables. El problema está en no tener medida. Porque hasta el fitness, en exceso, es malo

La obsesión, los complejos o las lesiones son tres de las lacras que convierten en malo practicar deporte (H&M)
¡Albricias! Algunos estarán rezando por que esto sea cierto y tener, por fin, una excusa respaldada por especialistas para abandonar el gimnasio o, al menos, frecuentarlo de Pascuas a Ramos. Pues, bien, aquí viene el jarro de agua fría: el ejercicio en sí mismo, así en abstracto, es bueno. ¡A ver quién rebate esta idea! Lo malo es la fiebre por el deporte, esa locura que se empieza a ver por las ciudades, pongamos, en forma de carrera popular. Ese calentón (machacándose durante horas en el gimnasio haciendo un circuito de cardio, fuerza y máquinas varias o corriendo a diario sin objetivo alguno más allá de aguantar todo lo que puedas) no es bueno ni siquiera para los pro.
La doctora Marisa Navarro, coach personal y autora del libro ‘La medicina emocional’, nos da las cinco claves para advertir cuándo la pasión por el deporte se está convirtiendo en una peligrosa obsesión y ha dejado de ser un aliado de la salud para transformarse en todo un peligro. ¡Atento!
1. No me da la vida
“Cuando le dedicamos todo nuestro tiempo libre, descuidando otras actividades, puede llegar a producir vigorexia, un trastorno asociado a la adicción al ejercicio físico y a su práctica de forma compulsiva, de manera que las personas que lo padecen, además de ser más propensas a sufrir lesiones, tienen una visión distorsionada de su cuerpo y suelen tener baja autoestima”.
2. Todo por un cuerpo 10
“Cuando nos centramos únicamente en el beneficio estético, porque acudir al gimnasio solamente con la intención de querer estar delgado, usar una determinada talla o estar supermusculado, buscando un modelo corporal concreto, es un error que acaba haciendo que te compares con otros y te sientas mal. Hay que asumir que cada cuerpo es diferente, con una estructura ósea, unos músculos y un metabolismo determinado. No hacerlo puede llegar a generar dismorfofobia, que lleva a obsesionarse por defectos que percibimos en nuestra imagen corporal, ya sean reales o imaginados”.
3. Voy a ser Superman
“Cuando la actividad no concuerda con nuestras capacidades. Realizar ejercicio por poco que sea es bueno para nuestra salud y no hace falta ser un deportista de élite para notar sus beneficios, pero no realizar un deporte acorde con nuestras capacidades o fijarnos entrenamientos o metas muy altas hace que tengamos más posibilidades de fracasar, lesionarnos o abandonar, no siendo capaces de generar este hábito tan saludable, lo que en consecuencia afectará a nuestro estado de ánimo y autoestima”.
4. Nunca me rindo (y nunca es nunca)
“Cuando no aceptamos que una lesión nos impide desarrollar el deporte que nos gusta o cuando las metas o los entrenamientos ya no tienen la misma intensidad que antes, esto nos hace sufrir y lleva incluso a muchas personas a la depresión. Para que no ocurra, hay que cambiar el punto de vista y ver el deporte como salud, no como competición, pensando que en cada momento, edad o circunstancia podremos realizar un tipo de ejercicio físico, que es el que mejor nos va a sentar”.
5. Porque yo me lo merezco
“Cuando pensamos que por haber hecho algo de deporte, tenemos vía libre para atiborrarnos y no cuidar nuestra alimentación u otros aspectos de nuestra vida. El deporte tiene que estar acompañado de una alimentación equilibrada y saludable, y es que no se trata de perder calorías por un lado para ponernos a ingerir después grasas, azúcares o alimentos procesados, porque una mala dieta acaba degenerando en alteraciones metabólicas y hormonales”.
Fuente: http://ow.ly/QbmK308bZAT
Orejas, pecho, nariz... ¿Qué operaciones triunfan entre los hombres?
La demanda de cirugías masculinas ha aumentado un 20% en los últimos años. El hombre pierde el miedo al bisturí gracias a técnicas poco invasivas que solucionan complejos estéticos

Ellos también sucumben a las operaciones estéticas (Gtres)
A pesar de que siguen siendo ellas las que más se operan, "son ellos los que han perdido el miedo al bisturí". Así lo afirman los datos –un 85% de mujeres frente a un 15% de hombres– y el jefe del servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del hospital La Zarzuela de Madrid, Ángel Juárez. Una demanda que ha crecido significativamente en los últimos cinco años. Según el cirujano plástico Óscar Junco, "el porcentaje asciende hasta el 20%". ¿El motivo? Sirven tanto para corregir complejos, como las orejas de soplillo o las bolsas de los ojos, “que antes eran tabúes o que no se podían corregir” como por razones puramente estéticas, asegura el citado doctor. La mentoplastia o el bótox –técnica médico estética–, por ejemplo, son dos tratamientos que demandan mucho ahora, el primero para marcar más las facciones y el segundo para 'borrar' la agresividad del rostro más que para rejuvenecer. A continuación, los seis tipos de cirugía preferidos por ellos.
1. Otoplastia
Esta cirugía la suelen solicitar los hombres más jóvenes, de entre 16 y 20 años, según el doctor Junco. “Un nuevo implante biocompatible, llamado EarFold, permite corregirlas en menos de 30 minutos y con una incorporación y resultados predecibles e inmediatos”, cuenta el cirujano plástico Antonio Porcuna. Antes de poner el implante definitivo se coloca un simulador, llamado PreFold, que moldea el cartílago exterior de la oreja según los deseos del paciente, y una vez decidido el cambio, se realizan unos cortes mínimos y se fijan los clips necesarios para moldear y dar una nueva forma a la oreja. Precio: desde 2.500 euros. ¿Dónde? Localiza tu clínica aquí.
2. Blefaroplastia
Las bolsas envejecen mucho la mirada y son una preocupación para los hombres entres los 35 y los 60 años, según el doctor Juárez. “Consiste en quitar el exceso de piel que sobra en los párpados superiores y en retirar las bolsas de grasa en los párpados inferiores a través de unas incisiones mínimas en la conjuntiva”, explica el cirujano plástico Antonio Tapia. Se realiza con anestesia local y sedación, de forma ambulatoria. Y los hematomas se van a los 15 días. ¿Su precio? Desde 3.000 euros. ¿Dónde? En Doctor Antonio Tapia Cirugía Plástica y Estética.
3. Rinoplastia
Los hombres de entre 20 y 35 años desean suavizar la punta cuando es muy ancha y la proyección cuando es muy marcada, además de modificar su perfil, según el cirujano Juárez. “Se realizan unas incisiones dentro de la nariz y en el tabique que separa las fosas nasales, se lima el hueso, adaptan los cartílagos y estrecha la forma”, describe el Dr. Juárez. Se realiza con anestesia general, de forma ambulatoria y los hematomas tardan 15 días en desaparecer. Hay que llevar puesta una férula durante 7 días. Precio: desde 5.000 euros. ¿Dónde? En Doctor Ángel Juárez.
4. Mentoplastia
La solicitan cada vez más los hombres entre los 30 y los 40 años para conseguir un mejor perfil y marcar más el mentón, apunta el doctor Juárez. “Se pude realizar poniendo unas prótesis de silicona a través de una incisión por dentro de la mandíbula y, en ocasiones, también en el pliegue del mentón. O bien, limando y deslizando el hueso madibular”, detalla el experto. Se realiza con anestesia general, de forma ambulatoria. Precio: desde 4.000 euros. ¿Dónde? En Doctor Ángel Juárez.
5. Ginecomastia
Afecta a un 40-60% de los hombres que desarrollan una glándula mamaria como la de una mujer durante la pubertad o por el consumo de anabolizantes. Según Junco, “se trata de extirpar por la areola la grasa sobrante y la glándula mamaria que se ha desarrollado excesivamente". Es una técnica ambulatoria, que se realiza con anestesia local y sedación”, describe el experto. En cuestión de 15 días se puede hacer vida normal. Precio: 3.500 euros. ¿Dónde? En Doctor Óscar Junco Cirugía Plástica y Estética.
6. Liposucción
Esta cirugía la solicitan los hombres de entre 35 y 55 años preocupados por los michelines, asegura el doctor Juárez. “Con unas cánulas se aspira la grasa acumulada en los flancos y el abdomen, exactamente por encima y por debajo del ombligo. Y en algunos casos también del pecho si hay acúmulo”, asegura el experto. Se realiza con anestesia local, de forma ambulatoria y hay que llevar puesta una faja compresiva durante un mes. Precio: entre 4.000 y 6.000 euros. ¿Dónde? En Doctor Ángel Juárez.
Fuente: http://ow.ly/pATt308bYSW
Hygge, el secreto que tienen los daneses para ser felices
El investigador de la felicidad Meik Wiking desvela en su libro las claves de ese vocablo que ha llevado a Dinamarca a estar considerado como el país más feliz del mundo en 2016

El manual del perfecto 'hygge' conlleva amigos y lugares con luces cálidas como en La Halle Vinbar (René Roslev/Copenhague Media Center)
Resulta aparentemente inexplicable: con inviernos dignos de 'Juego de tronos', pocas horas de luz al día en verano, tibias temperaturas que no pasan los 25 grados y un 46% de impuestos –entre los más altos de Europa–, Dinamarca es el país más feliz del mundo. Estadísticamente demostrado en el World Happiness Report 2016, que mide el ranking de felicidad de 156 países.
¿Qué les pasa a los daneses? ¿Está en sus genes el secreto de la felicidad? ¿Se conforman más que el resto de los mortales con lo que tienen y por eso son más felices? La clave es mucho más sencilla que todo eso: tienen simplemente 'hygge' (pronunciado 'jugga'), para el que no existe traducción al castellano, pero sería una mezcla emocional entre 'cuqui, morriñento y apapacho'. El 'hygge' resume más de dos siglos de culto al hedonismo escandinavo, las luces cálidas, los jerséis y calcetines calientes después de una tormenta y toneladas de azúcar con amigos que luego bajan circulando en bici entre parques. Sería algo así como acurrucarse con buena compañía debajo de un nórdico para ver una película en pijama de franela. Y rodeados de velas, muchas velas.
El mito del estado de bienestar

'Hyyge. La felicidad de las pequeñas cosas' (editorial Planeta)
“El 'hygge' tiene mucho de componente cultural, pero es extrapolable a cualquier país porque está formado por ingredientes universales: la calidez, el bienestar, el cuidado de uno mismo y del otro, la intimidad, volver a lo tradicional y al estilo 'slow life', que choca con la sociedad hipertecnificada y estresada en la que vivimos”, explica Meik Wiking, director del Instituto de la Investigación sobre la Felicidad de Copenhague y autor del bestseller 'Hygge. La felicidad de las pequeñas cosas' (editorial Planeta, 2017), que acaba de ser traducido al castellano.
Eureka. Se supone que ya podemos ser tan felices como los daneses. Pero cuando se profundiza sobre esa alegría nórdica, Wiking admite que tiene mucho que ver con la confianza de la población danesa en su auténtico estado de bienestar –lo que explica que paguen altos impuestos sin pestañear–, la verdadera conciliación laboral que permite a los padres estar con sus hijos desde las cinco de la tarde, un tipo de enseñanza no basada en exámenes constantes, sino conocimientos relacionados con valores morales y respeto a la naturaleza, sueldos altos, largas vacaciones pagadas, igualdad social... Es decir, están a años luz de países como el nuestro.
Partiendo de la premisa de que no nos va a servir poner 20 velas en un piso de 30 metros cuadrados en una ciudad donde se sobrevive con sueldos de los años 50 mientras se rescatan bancos..., Wiking tiene algunas claves más sencillas de recrear y fingir durante un rato que nuestra vida también tiene 'hygge'.

Casas coloristas e iluminadas con velas, otra clave del 'hygge' (Cecilie Bahnsen/Copenhague Media Center)
“Lo más interesante que hemos observado en el Instituto de la Investigación sobre la Felicidad es que esa sensación depende de componentes políticos y de comportamiento. Si no se puede cambiar el entorno, todo depende de la actitud. Y eso implica buscar la felicidad en las pequeñas cosas, por insignificantes que sean. Nos puede hacer feliz ver llover por la ventana mientras tomamos chocolate caliente junto a una chimenea. Los daneses, con tan pocas horas de sol, hemos creado una cultura de la luz cálida en el interior de los hogares y las cafeterías. Tienen que ser luces de baja temperatura, suaves, porque se trata de crear una atmósfera y un ambiente”, asegura el investigador.
En su libro también desvela alguno de los secretos mejor guardados de Dinamarca: sus deliciosas recetas, –que allí los grupos de amigos elaboran en tardes de gastronomía casera– y su pasión por el café, que da lugar incluso a la palabra compuesta 'kaffehygge'. Como se puede intuir... equivale a un café caliente, reconfortante y cuqui. Otras delicias con 'hygge' son el 'gløgg' (vino caliente aromático), el 'snobrød' (pan horneado al fuego) o el 'skibberlabskovs' (estofado de ternera con cebollino y pimienta), que tienen en común llevar mucho más tiempo de elaboración que la lata de fabada en el microondas, pero no más que un guiso de abuela.

Los planes con amigos se celebran en Restaurant Kronborg (Chris Tonnesen/Copenhague Media Center)
¿Tarde de mermeladas y conservas caseras? Es un momento muy 'hyggelige'. ¿Jugar a la petanca o encender una hoguera en la playa con tus amigos? También. Aunque el planteamiento podría parecer un programa de los 'boy scouts', lo cierto es que quizás en España llevemos haciendo cosas con 'hygge' desde el inicio de los tiempos, pero con sol. Las paellas y barbacoas al aire libre con amigos, la sobremesa de horas conversando, familias en torno a una sombrilla en la playa con un bocadillo, el pacharán y la partida de mus, las tardes de libro o película y manta, los conciertos y cine al aire libre... Quizás no seamos los más felices del mundo, pero, según los maestros daneses, tenemos todas las claves para disfrutar más la vida y arrebatarles el puesto en la escala mundial de felicidad.
Fuente: http://ow.ly/n0ic308bYuh
Destino de invierno: viaje al corazón del Sáhara tunecino
No, no se trata de un espejismo. En esta zona se guardan los oasis más espectaculares de África. Escenarios naturales que parecen de otro planeta. Es el mejor momento para visitarlos

El Sáhara tunecino posee escenarios que parecen sacados de otro planeta, de otro tiempo
Una infinidad de páginas literarias y escenas del cine y la televisión han marcado en nuestra retina a los oasis, que se encuentran entre los escenarios más impresionantes de la naturaleza y que son, desde hace siglos, puntos imprescindibles –por el comercio, por la cultura, por la mera supervivencia– en los mapas de todos los viajeros que se han adentrado en ese (más impresionante aún) océano de arena que es el desierto del Sáhara. Pero esa imagen onírica se disuelve como un azucarillo cuando nos hallamos ante ellos y somos afortunados testigos de su rotunda belleza, de la constatación de uno de los milagros –pues eso parecen– más espectaculares del planeta: frondosos vergeles que brotan en medio de la inmensidad del vacío más absoluto y en los que el agua reina por encima de todo.

La medina de Tozeur
Entre los oasis más famosos del mundo–su fama se remonta a la época de la dominación romana del Norte de África– se encuentran los de la región de Jerid, en el sudoeste de Túnez y al norte del Gran Erg Oriental, el tramo tunecino del desierto del Sáhara. La capital de la región, Tozeur –la Thusuros de los romanos pero también la del tren a Tozeur que cantaba Franco Battiato, el famoso tren Lagarto Rojo, convertido hoy en atracción turística-, es hoy una ciudad de más de 60.000 habitantes en el corazón del oasis que le da nombre y en la que no falta de nada: desde aeropuerto internacional hasta fantásticos hoteles boutique, pasando por todos los servicios e infraestructuras –supermercados, restaurantes, comercios– y, sobre todo, por una impresionante medina, estupendamente conservada, y que tiene como principal rasgo de carácter una metodología de construcción exclusiva de la ciudad, el uso de ladrillos en relieve que recrean distintas formas geométricas conformando dibujos que imitan los diseños de las alfombras y tejidos locales, y que arropa las fachadas de edificios tan interesantes como las mezquitas de Sidi Abib Lakhadar y la de el-Ferdous, cuyo almenar es la señal de identidad más reconocible del perfil de Tozeur. Pero, sobre todo, lo más interesante de Tozeur es el bullicio de sus calles y de sus comercios, un bullicio que no ha cesado de producirse desde hace siglos, desde que la ciudad era punto de parada obligado para las caravanas que atravesaban el desierto usando la vía romana entre Biskra y Gabès para aprovisionarse de agua y de dátiles, que tienen merecida fama de ser los mejores del mundo.
Escenarios de película(s)
Tozeur es la base de exploración ideal para lanzarse a descubrir los oasis de la región del Jerid, de la que es capital. A unos 45 kilómetros de espléndida carretera se encuentra el de Chebika, ya conocido por los romanos, un oasis de montaña enclavado en una pequeña formación elevada desde la que se tienen espectaculares vistas de la inmensidad del desierto, y en el que es posible bañarse en sus numerosas piscinas naturales; el de Tamerza, también muy cercano y con cascadas, y el de Mides, articulado en torno a un cañón escarpado famoso, además de por su belleza, enmarcada por las casas de adobe del poblado bereber que domina el cañón, por haber sido escenario de rodaje de 'Star Wars: La amenaza fantasma', como lo fue también el poblado de Ong Jemel, a cuyas afueras se levantó otro set de rodaje de la saga de George Lucas y que está, al tiempo, en mitad del desierto pero a un paso de Tozeur. No es la única película rodada en estos parajes: 'El paciente inglés' es otra de las producciones internacionales que han dado fama a Tozeur y sus alrededores.

El oasis de Tamerza
Todos estos oasis de Tozeur son oasis de montaña, de perfiles abruptos y escarpados, diferentes paisajísticamente a otros grandes oasis del Sáhara tunecino como el de Kshar Ghuliane, al sur del Gran Egg Oriental, a unos 200 kilómetros de Tozeur, y que encaja al 100% con la imagen preconcebida que podamos tener de un oasis: se extiende por hectáreas alrededor de una gran piscina de agua flanqueada de palmeras con una parada en la que descansar del viaje al calor de un té a la menta, un refresco o una ducha.
Frecuentado también desde hace siglos por caravanas de camellos, comerciantes y ejércitos (romanos, bereberes, árabes e, incluso, alemanes y aliados), el oasis es tan famoso por su oferta de alojamiento en campamentos, rutas en camello y quads como por sus diferentes hitos históricos, como un obelisco que conmemora la victoria de los aliados sobre los ejércitos alemanes –esta zona fue escenario de batallas durante la II Guerra Mundial– o el fuerte romano que, desde una elevación accesible por camello o quad, domina el oasis. Una panorámica –el mar de dunas encontrándose con el mar de palmeras, oteados desde ruinas romanas– de una belleza tan increíble que, especialmente al atardecer, se incrusta en la piel como un tatuaje y con el mismo efecto: no se borrará jamás de la memoria.

Atardeceres en el desierto tunecino
Datos prácticos
Cómo llegar: Tunisair vuela a Túnez desde Madrid (cuatro veces por semana) y Barcelona (cinco frecuencias semanales). Desde allí, hay conexiones áreas diarias a Tozeur.
Dónde dormir: En Tozeur, Dar Tozeur es un precioso hotel boutique con encanto que ocupa un edificio histórico restaurado en la medina. El hotel Ras El Ain, destaca por su excelente oferta de talasoterapia. En el oasis de Ksar Ghilane, es posible dormir bajo las estrellas del Sáhara en el campamento Zmela, una experiencia realmente inolvidable.
Fuente: http://ow.ly/SCNN308bVUo
Atelier Versace no desfilará en París
Este cambio forma parte de la nueva estrategia de la casa italiana, que quiere diferenciarse del resto de firmas de Alta Costura.

Desfile de Atelier Versace en la pasada edición de la Alta Costura de París. GETTY
La Alta Costura de París se queda sin uno de sus pesos pesados: Atelier Versace no estará en los desfiles de primavera de 2017, que arrancarán, como es tradición, el próximo domingo 22 de enero. Según informa The New York Times, la firma italiana se centrará en “otros grandes eventos”.

Bella Hadid se subió por primera vez a la pasarela de Atelier Versace el pasado julio.
Entre los nuevos proyectos de Versace está desfilar solo en seis ocasiones, y no ocho como era habitual hasta ahora, en ciudades como Hong Kong y Nueva York. Así lo anunció Jonathan Akeroyd, el presidente ejecutivo de la casa. En los dos desfiles que han eliminado también está el de Alta Costura de otoño, que tiene lugar cada año en julio.
"De momento, haremos seis desfiles al año, que ya son muchos, si se celebran ocho, contando los de Alta Costura, ya me parece excesivo, señaló Akeroyd a la cabecera estadounidense. Y apostilló: "todos sabemos que el modelo está cambiando mucho, así que ¿por qué no aprovechar la oportunidad de probar algo nuevo?"
Las declaraciones de Akeroyd llegan justo en el momento en el que firmas tan potentes como Gucci, Calvin Klein, Bottega Veneta y Kenzo hicieran cambios en los horarios de la Semana de Moda y se decidieran a subir a la pasarela tanto colecciones masculinas como femeninas, y Burberry y Ralph Lauren se apuntaran al 'see now, buy now’, entre otros cambios.

Irina Shayk en el desfile de Atelier Versace del pasado julio.
Fuente: http://ow.ly/Zarp308bV1v


